Gjentagelsen

(sobre cómo el amor pudo cubrir multitud de pecados)
 2015

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

Tres libros son publicados en Copenhague el 16 de octubre de 1843: Temor y temblor, La repetición y Tres discursos edificantes. Los tres, escritos por tres autores diferentes, que en realidad son uno sólo: Johannes de Silentio, Constantino Constantinus y Søren Kierkegaard; los dos primeros, alias del tercero. Los tres libros son impresos en la misma imprenta: Bianco de Luno. Temor y temblor y La repetición salen a la venta en la librería C.A. Reitzels, especialista, en la época, en libros de ficción; mientras que Tres discursos edificantes en PG Philipsen, dedicada principalmente a publicar libros científicos y religiosos. 

¿Por qué Kierkegaard publica tres libros en simultaneidad el 16 de octubre de 1843?

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos. 

 

Una noche, sentado en una larga mesa del Cosmos, tuve la fortuna de tener a Carlos Gómez a mi lado; yo le decía: “la fe es ritmo”, él, a manera de respuesta, me contó que una vez trabajando para un proyecto en el río Magdalena, tuvo que esperar un muy largo rato frente al río, a lo que pensó: “he estado aquí tanto tiempo que he visto pasar dos veces la misma gota de agua”; me pareció una buena manera de ir más allá del enunciado de Heráclito: uno puede cruzar dos veces el mismo río, sólo hay que esperar el tiempo suficiente. Seguimos conversando: la meditación Sufí de los derviches giradores, La Monte Young, el último concierto de Frank Zappa, pero me quedé pensando: ¿cuánto tiempo habría de pasar para que una gota pase dos veces? 

Temor y Temblor termina con un comentario sobre la necesidad humana de ir más allá –excepto en el amor y la fe-, describe cómo Cratilo, discípulo de Heráclito, movido por el deseo de todo discípulo de ir más allá que su maestro, añade “ni siquiera una vez” a la máxima de Heráclito, “Nadie puede cruzar dos veces el mismo río… ni siquiera una vez”, al ir más allá, contradice el enunciado, renuncia a Heráclito por Parménides, niega el movimiento y con ello: niega el tiempo.

El Laberinto de Creta, texto que Borges escribe tras perderse en el laberinto de Creta junto a María Kodama, está compuesto por un sólo enunciado que se repite, y en cada repetición le suma una parte, hasta que se completa la totalidad del enunciado, o al menos, la totalidad que Borges percibió ese día:

 

Este es el laberinto de Creta. 

Este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro. 

 

Este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro que Dante imaginó como un toro con cabeza de hombre y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones(…)

 

Un enunciado estático que mediante la repetición crea movimiento, crea tiempo, a la vez que devela mundo. Zoom Out

 

De entre los diferentes laberintos, el laberinto de Creta no permite elección, sólo hay un camino que te lleva del exterior al centro, y viceversa, no hay manera de perderse físicamente en él; el laberinto de Creta es un sistema de paredes que fragmenta la visión, que descompone la realidad en partes. 

 

Imagino a Borges anclado a un instante, descubriéndolo a trozos, escribiendo “Este es el laberinto de Creta”, para darse cuenta al terminar la oración que el instante descrito es más complejo, que sólo ha caminado un trecho del laberinto, que hay multitud de variables involucradas; “Este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro”, otro trecho, y así, repitiendo las palabras arma la realidad, descifra el instante, crimen del que jamás conocemos la totalidad de los hechos. 

Imagino a Borges anclado a un instante, imposibilitado en atender el tiempo del mundo, el tiempo de Bergson, el tiempo real. 

Imagino a Borges anclado a un instante estático que se mueve en el lenguaje, pero no en el tiempo. 

Imagino el segundo avistamiento de la gota que Carlos Gómez vio dos veces, la segunda visión habrá sido, como el Laberinto de Creta, producto del análisis de un instante, tal vez Carlos Gómez sigue en el río Magdalena descifrando el momento en que vio la gota pasar, y la noche que platicamos en el Cosmos es un extremadamente complejo análisis, una intrincada parte de ese instante. Zenón y su flecha. Parménides tenía razón: El tiempo no existe.

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

En una conversación entre  La Monte Young y Richard Kostelanetz, Young dice “Me di cuenta hacia 1956 que realmente estaba más interesado en escuchar los acordes que en escuchar la melodía. En otras palabras, estaba más interesado en lo simultáneo que en lo secuencial”.

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

La repetición inicia sabiendo el final de Temor y temblor, en las primeras líneas Constantino Constantinus escribe cómo Diógenes, con tan sólo caminar, demostró a los Eleátas que el movimiento sí existe. Confiemos en Kierkegaard, en que los dos libros fueron escritos por autores diferentes, entonces ¿Cómo pudo saber Constantino el final de Temor y temblor si fue publicado en simultaneidad con La repetición? Aún caminando Diógenes se equivoca, el tiempo no existe. La repetición no sólo comenta el final de Temor y temblor, en la última carta que aparece en el libro, la que Constantino dirige a nosotros, sus verdaderos lectores, resuelve el dilema de Abraham, al escribir brevemente, lo que Johannes de Silentio desarrolla en Temor y temblor

Finalmente, habría comprendido con temor y temblor, pero también con fe y confianza lo que había hecho desde el principio y lo que, consiguientemente, estaba obligado a hacer en el futuro, por más que este deber le enfrentara a las cosas más extrañas.

La repetición trata sobre el dilema de un joven enamorado que se separa de su amada; Temor y temblor sobre el dilema de Abraham cuando Dios le pide que mate a su hijo. La historia de Abraham y la del joven enamorado se acompañan, se comentan la una a la otra; la historia de Abraham sucede en silencio –silentio, como su autor-, la del enamorado está llena de ruido. Tanto Temor y temblor como La repetición tratan sobre la pausa ante la posibilidad, el instante de la decisión, son publicadas en simultaneidad porque suceden en simultaneidad, o lo uno o lo otro, una mirada que observa fijamente tus labios esperando respuesta, todo es posible, hasta que deja de serlo. 

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

Queda un tercer libro publicado el 16 de octubre de 1843 en simultaneidad con Temor y temblor y La repetición: Tres discursos edificantes, el más breve, el más franco, el único firmado por Kierkegaard. Entre 1843 y 1844, Kierkegaard escribió 18 discursos edificantes publicados de manera simétrica: primero dos, luego tres, luego cuatro, luego dos, luego tres, luego cuatro. Todos tienen un mismo inicio: “Pese que a este pequeño libro (que por algo lleva el título de ‘discursos’ y no el de sermones, porque su autor no tiene autoridad para predicar; ‘discursos edificantes’ y no discursos de edificación, porque el que habla no exige en modo alguno ser maestro)…”. Vistos en conjunto, sucede lo que en El laberinto de Creta, una repetición rítmica de un mismo instante que después se desarrolla, 2-3-4, 2-3-4, primero pensando en cómo ese instante llegará, con alegría y gratitud, a su lector, para después analizar diferentes pasajes bíblicos. Todos los libros en los que están publicados los discursos edificantes fueron dedicados a su padre, quien fuera calcetero en esa ciudad, todos menos uno, como lo niños que se llevó el flautista de Hamelin, los Dos discursos edificantes de 1844 carecen de dedicatoria escrita.

El amor ha de cubrir multitud de pecados, es el título del primer y segundo discurso de los publicados el 16 de octubre de 1843. El amor ha de cubrir multitud de pecados, Kierkegaard, de una u otra forma, repite la frase más de una treintena de veces:

 

  1. El amor ha de cubrir la multitud de los pecados

  2. Cómo cubre el amor la multitud de los pecados

  3. El amor que tiene el poder de hacer el milagro de ocultar la multitud de los pecados

  4. El amor ha de cubrir la multitud de los pecados

  5. El amor que cubre la multitud de los pecados

  6. El amor cubre la multitud de los pecados

  7. El amor que cubre la multitud de los pecados

  8. El amor que cubre la multitud de los pecados

  9. El amor cubre la multitud del pecado

  10. El amor cubre la multitud del pecado

  11. El amor cubre la multitud de los pecados

  12. El amor que cubre la multitud de los pecados

  13. El amor comienza cubriendo la multitud de los pecados

  14. El amor que cubre la multitud de los pecados

  15. El amor que cubre la multitud de los pecados

  16. El amor que cubre la multitud de los pecados

  17. El amor ha de cubrir la multitud de los pecados

  18. Conseguirá realmente el amor cubrir la multitud de los pecados

  19. El amor cubre de ese modo la multitud de los pecados

  20. Es bello y amable que el amor quiera cubrir la multitud de los pecados y cambiar el rumbo del mundo

  21. El amor cubre la multitud de los pecados

  22. Bienaventurado el amor, que cubre la multitud de los pecados

  23. El poder del amor para cubrir la multitud de los pecados

  24. El amor cubre la multitud de los pecados

  25. Cubre el amor la multitud de los pecados

  26. El amor cubre la multitud de los pecados

  27. El amor ha de cubrir multitud de pecados

  28. El amor ha de cubrir multitud de pecados

  29. El amor ha de cubrir multitud de pecados

  30. En el mismo corazón en que hay multitud de pecados, puede habitar el amor, y que este amor tiene el poder de cubrir la multitud

  31. Cómo cubre el amor multitud de pecados

  32. Un bienaventurado despertar al amor, el cual cubre multitud de pecados

  33. Aquel que encuentra amor, oculta la multitud de pecados

  34. El amor oculte una multitud de pecados

  35. ¿O acaso el mismo amor que ocultó para un hombre la multitud de pecados no es el mismo amor que oculta para el amor una multitud de pecados?

  36. El día del juicio, el amor vendrá en auxilio de su amor, para expulsar el temor y ocultar la multitud de los pecados.

  37. El amor oculta una multitud de pecados

 

El amor: singular; cubre multitud de pecados: plural. El amor: el instante; el tiempo: el pecado. La historia es conocida pero escribiré brevemente los hechos para que una vez más sus dos nombres aparezcan juntos: Søren y Regina, y así, confirmar la apuesta de Kierkegaard, sacrificar un amor en el tiempo por uno en el no-tiempo.

Se conocen en la primavera de 1837, ella tiene 14, él 24, él la busca, la corteja, se frecuentan, tres años después, el 8 de septiembre de 1840, mientras ella tocaba el piano, él le declara su amor, pide su mano, se comprometen y en menos de un año, él rompe el compromiso a través de una carta, se encuentran finalmente el 11 de octubre de 1841 para terminar definitivamente su relación. Dos semanas más tarde, el 24 de octubre, él se va a Berlín.

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

La mente de un anciano, su memoria senil; el tiempo anula al tiempo, los recuerdos se aúnan, los años se superponen, los rostros desaparecen y los que permanecen se empalman. Cada semana platico con mi abuela, Odette, cada semana la misma historia, cada semana diferente, la muerte de mi abuelo: una vez es una pata de puerco que, al freírse, brinca por la ventana y hasta ahí, nunca lo volví a ver; otra vez, acompañado de su hermano, despidiéndose, a punto de tomar un avión y hasta ahí, nunca lo volví a ver; otra vez, subido en una barca, alejándose, adentrándose en el mar y hasta ahí, nunca lo volví a ver; otra vez en el hospital, recibiendo un baño antes de ser cremado y hasta ahí, nunca lo volví a ver; y hasta ahí, nunca lo volví a ver repite mi abuela cada que cuenta una historia, la misma historia: la separación.

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

Søren regresa a Copenhague en marzo de 1843, ve a Regina, ella está comprometida, ella se casa. Los siguientes doce años ambos habitan la misma ciudad, por lo que la casualidad, la misa dominical y las dimensiones de Copenhague hacen que se encuentren algunas veces, sin embargo nunca hablan; el mayor acercamiento sucede cuando él cumple 39 años y ella camina frente a su casa para regalarle una sonrisa.  

Esos son los hechos que ocurrieron entre Regina y Søren que se complementan con cada palabra escrita por Kierkegaard a lo largo de su vida; cada uno de sus libros publicados, con y sin seudónimo, parece un intento por explicar este conjunto de sucesos. Aunque parezca compuesto por capítulos que se suceden, por episodios distribuidos a lo largo del tiempo, todo tiempo que pasaron juntos es un mismo instante; el tiempo que arrebata, el tiempo que destroza, el tiempo que consume, es el tiempo de la separación. El amor, para ellos, cubrió multitud de pecados.

  

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

Cuando Kierkegaard rompe su compromiso con Regina, ella le regresa el anillo, un anillo con cinco diamantes en línea que Søren lleva a un joyero para modificar su forma, transforma la línea de diamantes en una cruz, tres diamantes quedan conforme el sentido del anillo y los dos restantes lo intersectan. Todos los biógrafos de Kierkegaard coinciden en que este gesto muestra su compromiso para con Dios, pero tal vez, Kierkegaard hace esto para señalar un punto en la circunferencia del anillo, para marcar un instante. 

 

“En rigor, la vida de un ser dura lo que una idea. Como una rueda de carruaje, al rodar, toca la tierra en un solo punto, dura la vida lo que dura una sola idea” 

(Radhakrish­man: Indian Philosophy, I, 373).

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

Meses antes de publicar los tres libros simultáneos, el 5 de mayo de 1843 publica Dos discursos edificantes, los primeros de todos sus discursos edificantes. En su diario escribe que la fecha de publicación y la dedicatoria son para su padre, escoge publicar sus primeros escritos religiosos un 5 de mayo, día de su cumpleaños, como un gesto simbólico que sugiere un renacimiento espiritual. Si contempló la fecha de publicación como parte de los primeros discursos, entonces ¿Por qué publicaría tres libros en simultaneidad el 16 de octubre de 1843?¿En qué laberinto se extravió Kierkegaard ese día? No hay ningún natalicio ni defunción en su familia con esa fecha, no hay ninguna entrada en su diario que sugiera algo, ningún evento con Regina, no es el día que nace Goethe, ni en el que Hegel publica La fenomenología del espíritu. Tal vez escoge el 16 de octubre para conmemorar la victoria de la batalla de Svenstrup, última victoria del catolicismo antes de que se estableciera la religión protestante en Dinamarca; o fue un sutil reproche a Regina por haberse casado, publicarlos el mismo día que guillotinaron a María Antonieta con cargos de alta traición; tal vez, como dice el prólogo de los primeros Dos discursos edificantes, la elección de la fecha es “una florecilla insignificante oculta en el gran bosque, que nadie busca, ni en función de su ornato, ni de su aroma, ni como alimento”, una fecha privada que no compartió con su diario; por ejemplo, el día que por primera vez escuchó el Soneto XVIII de Louise Labé que pide repetidamente un beso, “Kiss me again, rekiss me and kiss me”, o el recuerdo de los labios de Regina diciendo "te amo" un sábado lluvioso de octubre; tal vez en todo instante están todos los instantes y no es necesario señalar uno, feliz no cumpleaños, a diferencia del instante de Fausto, tan bello que queremos que se detenga, el instante de Kierkegaard es sólo un instante, es el instante capturado en la fotografía de Blow up, que, al ampliarlo, al expandirlo, descubre un asesinato donde en un principio había sólo dos amantes; multum in parvo; Bruce Lee: “no le temo a aquél que ha practicado diez mil diferentes golpes, sino al que a practicado un sólo golpe diez mil veces”, diez mil golpes en un sólo golpe; multum in parvo; un truco de magia: el mago tiene cinco vasos de vidrio, todos de diferentes tamaños, están acomodados en orden ascendente, cada vaso parece doblar en volumen al anterior; el vaso más pequeño está lleno de leche, el resto, vacíos; pasa la leche del vaso más pequeño al vaso que le sigue en tamaño, y aunque el volumen del vaso en el que se vierte la leche es el doble que el que vierte, la leche se expande y llena el vaso; el mago vuelve a verter la leche del segundo al tercer vaso, y nuevamente, aunque el tercer vaso dobla en volumen al segundo, éste se vuelve a llenar. Pasa lo mismo al verter la leche del tercer al cuarto vaso y del cuarto al quito; el vaso más grande, cinco veces más grande que el primero, se ha llenado con la leche del primero. Un vaso que se volvió muchos vasos, la multiplicación de la leche, un vaso que se expande.

 

Un demonio de Tasmania al interior de un cuarto iluminado con estrobos.

 

La primera vez que apareció el demonio de Tasmania fue a lado de Bugs Bunny en un corto de 1954 titulado Devil May Hare, en la escena inicial Bugs sale tranquilamente de su madriguera cuando pasa veloz un pájaro, un venado, seguidos por una estampida compuesta por un león, un alce, una tortuga, un oso amarillo, un avestruz, un chango, un chivo, un perro, todos corriendo de izquierda a derecha, escapando del demonio de Tasmania que aparece desde el fondo de la pantalla. A diferencia del resto de los animales, el demonio de Tasmania no se desplaza en línea recta, la línea que dibuja su trayecto es imprecisa, accidentada, debido a que el demonio no corre, gira, gira como derviche, gira como los demonios de polvo que se forman en las llanuras de La Mancha y en el desierto marciano, gira y a cada instante percibe la totalidad, la observa, la asimila, la despedaza, demonio de Tasmania, demonio de Laplace.

 

I spin, I spiral, and I splatter

Hand of God, I feel the finger,

Hand of God, and I start to whirl

And I whirl, and I whirl,

Don't get dizzy, do not fall now,

Turn, God, God (strange)

Go, go on, go like a dervish,

Turn, God, (strange) make a move

Turn, Lord, (strange)

I don't get nervous

Oh I just move in another dimension

Come move in another dimension

Come move in another dimension

Come move in another dimension oh oh oh

Strange strange

 

Durante todo el episodio Taz persigue a Bugs, y aunque Bugs por momentos lo entrampa, lo engaña dándole de comer animales falsos, el demonio de Tasmania continúa girando, girando el cuadrado se vuelve círculo, girando, girando como derviche, girando como tornado, girando, devorándolo todo. La única manera en que Bugs consigue detener a Taz es presentándole a una demonio de Tasmania, ella llega girando, y cuando se encuentran, ella deja de girar y deja de girar él, Freeze frame, de ellos se sujeta el hilo que soporta el peso que permite el péndulo del péndulo de Foucault, único punto inmóvil en el universo en el que el amor cubrió multitud de pecados.

Freeze frame. Bodhisattva, Sokushinbutsu, en 1927, a la edad de 75 años Dashi-Dorzho Itigilov, jerarca del budismo ruso, murió sentado en flor de loto mientras meditaba, su cuerpo fue puesto en una caja de pino y enterrado, 28 años después, en 1955 fue exhumado por los monjes de su congregación quienes descubrieron que Itigilov permanecía en flor de loto, meditando, incorrupto, para no interrumpir su meditación los monjes lo re-enterraron; 18 años después, en 1973, volvieron a abrir la caja e Itigilov permanecía en flor de loto, meditando, incorrupto, una vez más, para no interrumpir su meditación los monjes lo re-enterraron; en 2002, habiendo cumplido 75 años de muerto, mismos años que cumplió de vivo, una vida para meditar sobre una vida, volvieron a abrir la caja e Itigilov permanecía en flor de loto, meditando, incorrupto, fue llevado a Ivolginsky Datsan, un templo budista en el que, hasta el día de hoy Itigilov sigue meditando. Sokushinbutsu, Bodhisattva. Freeze frame. En 2007, a las afueras de Mantua, Italia, se encontró una tumba neolítica de seis mil años de antigüedad con los cadáveres de dos cuerpos, un hombre y una mujer, muertos aproximadamente a los 20 años de edad, con sus cráneos enfrentados, y sus brazos y piernas entrelazados, los amantes de Valdaro. Freeze frame. Una larga meditación, un cuerpo congelado; un largo abrazo, un abrazo congelado. En 1855 Regina tiene que irse de Dinamarca, antes de subirse al barco busca a Kierkegaard y, rompiendo catorce años de silencio, le dice: “Dios te bendiga, que cosas buenas vengan en tu camino”. Ella se va, él muere. De allí, de aquí a la eternidad.

 

Una pareja de demonios de Tasmania en un cuarto iluminado por estrobos.