Para los pájaros

2015

 

El título no busca hacer referencia a John Cage quien publica en 1981 una compilación de textos titulada Para los pájaros. Probablemente Cage estaría pensando en ofrecer una reflexión musical al animal más musical, al animal que por convención se asocia con la música. El título que escojo: Para los pájaros, no ofrece mis pensamientos a los pájaros, sino señala la corporeidad de la muerte: somos alimento para los gusanos o carroña para los zopilotes, para los pájaros.

Los siguientes nueve Haikús,  dan cuenta de mi estancia en Casa Wabi, son instantes protagonizados por pájaros que sucedieron durante los treinta días que viví allí. Cada Haikú está diagramado dentro de un cubo, dibujado en la más sencilla perspectiva caballera, acotando el espacio-tiempo del instante y haciendo referencia a uno de los versos más famosos de la historia de la poesía, el verso inicial del los Augurios de inocencia de William Blake: Ver un mundo en un grano de arena.

 

 

Dos colorines ventridorados cada mañana; 

hoy: 

dos colorines y un cardenal.

 

Un murciélago bajo un zanate sobre una palapa de palma, 

la palapa de palma en medio, 

yo abajo.

 

De sur a norte, 

cuarenta y tres aleteos

y el pelícano se confunde con el mar.

 

 

Un triángulo de buitres volando en círculos sobre mi, 

aplaudo, 

sigo vivo.

 

 

Un pez diablo cubierto en sal secándose sobre la arena,

un buitre baja, 

lo lleva al cielo. 

 

Un luis entre dos cardenales,

cada uno en un tronco,

los tres vuelan primero. 

 

Una gaviota mata un pez, 

una ola mata la gaviota, 

un buitre se come al pez y la gaviota.

 

 

Primer plano: un pelícano sumergiéndose en el mar. 

Segundo plano: una fregata sumergiéndose en el mar. 

A 5617 kilómetros de aquí: una zorra ártica brinca, sumergiéndose en la nieve.  

 

Un zopilote sobre un zopilote, 

cuatro zopilotes,

dos zopilotes más.