Into My Arms

 (Cómo interpretar una canción de amor)
 2013
 

Todas las notas de la canción son tocadas simultáneamente y sin embargo no se escuchan al mismo tiempo.

Tú estás ubicado en un punto, llamémosle punto de escucha, a partir de allí están colocados en línea recta 647 pianos, el primero a un metro de distancia, el último a 88 kilómetros 279 metros y 34 centímetros. Cada piano toca sólo una nota de la canción y todas las notas son tocadas al mismo tiempo. La melodía no se construye por la sucesión de notas en el tiempo, sino por la sucesión de notas en el espacio. En el punto de escucha la canción se oye con normalidad, como si fuese tocada por un sólo pianista en un sólo piano.

Teniendo como constantes que el sonido viaja a 343.2 metros por segundo y que Into My Arms se toca a una velocidad de 88 pulsos por minuto (=681.818182 milisegundos), para lograr que se articule una melodía, entre un tiempo y otro debe haber una distancia de 233.997 metros; con base en esta relación están distribuidos los 647 pianos, siendo 58.499 metros la distancia más corta entre un piano y otro equivalentes a ¼ de tiempo y la distancia más larga 1403.982 metros entre el piano 600 y el 601 correspondientes al tercer compás del vigésimo sexto sistema en el que la nota se mantiene durante 6 tiempos. 

El primer piano toca a una intensidad sonora de 10-5 W/m2 equivalentes a 70 dB (forte), para que se mantenga esta misma intensidad en el punto de escucha a pesar de que los pianos se encuentren a diferentes distancias se deberá aumentar la intensidad sonora de los siguientes 646 pianos en función de W=I(4¶·r2), I1=W/4¶, L1=10(logI1/10-12), por lo que el segundo piano deberá sonar a 117.38 dB, el tercer piano a 123.40 dB y así sucesivamente la intensidad crecerá logarítmicamente provocando que el quinto piano, ubicado a 818.989 metros, suene con la misma fuerza que el grito humano más potente que ha sido registrado (128.26 dB), que el decimotercer piano equipare su potencia sonora al silbato de un tren (135.44dB) y que la nota que arroja el decimoquinto piano, ubicado a poco más de dos kilómetros del punto de escucha (2105.968 m), suene tan alto como el concierto más ruidoso de la historia, que, según los Records Guinnes, lo dio KISS en Ottawa, Canadá, el 15 de julio del 2009 (136.46 dB). A partir del vigésimo segundo piano, los pianistas que ejecuten la pieza sufrirán un daño irreparable en sus oídos, jamás volverán a escuchar igual después de haber tocado esta canción (140.21 dB). La presión sonora del Mi que sale del vigésimo quinto piano provocará nauseas a los pianistas (141.38 dB), el Fa del trigésimo les hará sentir un intenso palpitar en el pecho (143.34 dB), el Do del trigésimo quinto comezón en la nariz y con el La del cuadragésimo su vista se nublará (145.29 dB). La intensidad de la nota que produce el nonagésimo noveno piano les hará vibrar tanto la garganta que les resultará imposible tragar saliva (153.14 dB) y desde el centésimo vigésimo segundo piano sentirán un fuerte descenso en la temperatura provocado por la expansión del aire (155 dB). A partir del tricentésimo vigésimo cuarto piano, colocado justo a la mitad de todos los pianos, cada nota hará temblar el suelo y que los cristales de las gafas de los pianistas se quiebren (163 dB). Aunque lentamente, la intensidad sigue creciendo, para que cada uno de los 223 pianos que hay entre el tricentésimo sexagésimo sexto y el quingentésimo octogésimo noveno arrojen una ráfaga sonora tan intensa como la  turbina de un jet (164 dB - 167.98 dB) y los últimos 47 pianos que componen el estribillo final tengan la potencia sonora de una granada de mano explotando (168 dB – 168.91 dB). Gritos, nauseas, comezón en la nariz, temblor (y temor), 223 aviones despegando y 47 explosiones; en conjunto más de 200 millones de vatios (212739551 W), equivalentes a 285288.388 caballos de fuerza que producirían la potencia de 226 autos de Formula 1 corriendo a máxima velocidad y tú, en el punto de escucha, sólo escuchas una simple canción de amor.