Iná

(Meditación para cuando el mundo arda o para ver el mundo arder)

2020

 

 

Meditación realizada en Tres__Espacio en febrero de 2020. 

 

Your hair is winter fire
January embers
My heart burns there, too.

 Stephen King, It

 

1.

Observa la flama. La observo. Veo en su forma el cabello de Robert Smith. Una flor de loto. Las torres de fuego en Azerbaiyán. Imagino la entrepierna de Julianne Moore, Lindsey Lohan, Laura Prepon, de la joven Sissy Spacek interpretando a Holly en Badlands. Recuerdo la playera que compré en el concierto de Grinderman en Eslovenia con la imagen de una mujer sentada en loto que de entre sus piernas sale una llama y otra llama más sale de su cabeza. La playera amarilla, la mujer blanca, el fuego rojo. Heathen Child es el nombre de la canción que inspira la playera. El videoclip de la canción lo protagoniza una bella, joven e inocente mujer sentada dentro de una bañera, asustada y solitaria, rodeada por animales, monstruos, deidades, ejércitos, catástrofes, asteroides e incendios; ella los mira, asustada y confiada, sabiendo que el cuerpo de agua en el que está sumergida la protege. Heathen Child, niña pagana. Niña pagana que adora el fuego, que es fuego y que de sus entrañas lo hace nacer. Firestarter. Pagano, del latín paganus, habitante del pagus, de la aldea. Pagano era aquel que vivía en el campo o en la periferia de las ciudades. En el siglo IV los primeros cristianos llamaron paganos a lo habitantes del imperio romano que practicaban el politeísmo, después sirvió para designar a todos los que no practican alguna religión abrahámica. Soy pagano al adorar el fuego. Abuelo fuego huichol. Fuego de Zoroastro. Fuego pagano. Fuego excéntrico que antes fue céntrico. Todo centro tiende siempre a la periferia. En el inicio, cuando sólo había centro, el centro era centro y periferia; ahora, también.

 

2.

Concéntrate. Deja de pensar en el fuego como objeto cultural y observa la flama que tienes enfrente. Obsérvala, sólo obsérvala. Imposible. Me retrotraigo a la primera representación del fuego hecha por el hombre que es también la primer representación hecha. Triángulos superpuestos dibujados con una barra de ocre sobre una escama de roca. La roca fue hallada en 2011 en la cueva de Blombos en Sudáfrica, data de hace setenta y tres mil años. Humanoides viendo el fuego y dibujándolo. Dibujándolo para conocerlo, entenderlo, dominarlo.

 

¿Cómo apareció el fuego? ¿Qué fue lo primero que se quemó? Para que exista el fuego es necesario calor, combustible (algo que se queme) y comburente (oxígeno). Calor ha habido siempre. La Tierra se formó caliente. Eón Hádico. El combustible y el comburente aparecieron millones de años después durante el Eón Arcaico cuando los primeros organismos fotosintéticos iniciaron la liberación de oxígeno en la atmósfera. Organismos produciendo el oxígeno que después los quemaría.

 

Durante miles de millones de años no hubo ni el combustible ni el comburente necesario para producir un incendio; sin embargo, había un poco de lo uno y de lo otro, por lo que es posible que en algún momento en esos miles de millones de años una cianobacteria sintetizara una pequeña cantidad de oxígeno y antes de que ese oxígeno desapareciera por oxidación, cayera sobre ella un rayo produciendo un proto-micro-incendio. Micro-incendio por su duración y micro-incendio por su tamaño.

 

Los primeros incendios de los que se tienen vestigios sucedieron durante el Silúrico tardío, hace 420 millones de años, cuando la atmósfera se llenó de oxígeno y la superficie terrestre de plantas. Primeros, antiguos, remotos incendios ocasionados por una erupción volcánica, por combustión espontánea, por la caída de un rayo, o de un pequeño aerolito. Fuegos internos y externos. Fuegos intra y extraterrestres.

 

El primer gran incendio que presencié fue televisado. La guerra del Golfo, madre de todas las batallas. Irak invadió a Kuwait. Estados Unidos intervino. Irak se rindió y, al retirarse de Kuwait, prendió fuego a setecientos pozos petrolíferos. Bomba de humo. Táctica de tierra quemada. Destruir todo lo el enemigo pueda usar. Los pozos permanecieron ardiendo durante diez meses. Diez meses siendo videograbados y transmitidos en todos los noticieros de todas las cadenas del mundo. Diez meses en los que el fuego de los pozos apareció cada noche en mi televisor. Grandes fuegos que se hacen pequeños en el monitor, pequeños fuegos en el monitor que se hacen grandes en la memoria. Dos años después de haberse apagado el último de los pozos fui con la escuela a ver la primera película que se proyectó en la Ciudad de México en pantalla IMAX, Fires of Kuwait. La película documenta el proceso para apagar los pozos. Más de un millón de años desde que el hombre intentó controlar el fuego y el fuego permanecía incontrolable. El 90% de los pozos se apagó con agua de mar rociada sobre la base del fuego; en un inicio sólo se conseguía apagar un pozo por semana, sin embargo, poco a poco se ganó experiencia y se consiguió apagar dos pozos por día. El 10% de los pozos restantes se apagó con explosivos que, al detonarlos, generaban una onda expansiva que empujaba al combustible encendido y al oxígeno lejos del pozo; a falta de comburente, el combustible podía continuar derramándose sin encenderse. El fuego se apaga con fuego. Tu peor enemigo es tu igual. No tengo más recuerdos de la trama de la película; no me interesó el porqué de los pozos ardiendo, la pérdida económica, el juego político, el impacto ambiental. Sólo vi maravillado el fuego. Si algo debía de arder para que ese fuego tan bello sucediera, que ardiera. Grandes fuegos cinematográficos que no queman pero envuelven, que no calientan pero alumbran, que no cesan, no se apagan.

 

3.

La flama, contempla la flama. Observa a su luz inventar el mundo. El fuego de un fósforo crea mi mano; el de una vela, mi rostro; el de una antorcha, el suelo que pisan mis pies. A más fuego, más mundo se crea.

 

Observo la flama, su luz penetra por mis ojos, ilumina la oscuridad de mi alma. El fuego crea espacio; pero también, tiempo. Piromancia. Práctica adivinatoria que muestra el futuro a través del fuego. Existen diferentes tradiciones de piromancia, se distinguen entre ellas según el combustible que alimenta la llama. Si se queman cristales se le nombra de alomancia; si se queman huesos, osteomancia; si son plantas, botanomancia, en caso de que sean hojas de laurel y se quemen en Delfos, dafnomancia. Si solo se observa la flama de una lámpara de aceite se trata de lampadomancia; y si es la flama de una antorcha o vela, licnomancia. Aunque cada práctica tiene su propia liturgia, las formas de interpretación son similares.

 

Si la llama arde con intensidad o se consume de forma armoniosa habrá éxito y buena fortuna.

 

Si la llama tiene problemas a la hora de encenderse o, una vez encendida, es pequeña o débil, indica que la respuesta a la pregunta que se ha hecho es negativa.

 

Si la llama oscila o se bifurca significa que habrá pronto un viaje, mudanza o una situación está por cambiar.

 

Si la llama produce chispas indica que habrá éxito aunque con dificultades.

 

Si la llama crepita o tiene tonos azulados indica que un espíritu quiere dar un mensaje.

 

Si la llama es de tonos rojizos augura éxito; aunque si la mitad de la llama es roja y sale humo de la mecha, significa pérdida de propiedades o muerte.

 

Si la llama gira en espiral indica que hay una conspiración en contra del consultante.

 

Si la llama sube y baja repentinamente, o es excesivamente alargada e inclinada indica peligro.

 

Si la llama se apaga sin razón aparente indica que el consultante sufrirá algún susto, desastre, enfermedad, accidente, o adversidad.

 

Si la llama suelta humo indica que alrededor del consultante hay malas energías.

 

4.

Observo la flama para ver mi futuro. Arde en calma. Pongo atención en sus colores ¿Rojo, anaranjado, amarillo, azul, verde? Badlands, la historia de Kit y Holly. Kit, 25 años; Holly, 15. Kit, recolector de basura, mala semilla, reencarnación de James Dean; Holly, una dulce estudiante de bachillerato que vive con padre. Kit ve a Holly ensayar para majorette en el jardín de su casa, se acerca a ella, la invita a caminar. Kit dice a Holly, «Eres pelirroja». Holly responde, «Lo sé». Kit enuncia el color para asegurarse. Aún teniendo el cabello de Holly a un palmo, Kit no está seguro de su color. El rojo del cabello rojo es huidizo, varía según la forma en que le incide la luz. Rosado, rubio fresa, jengibre, cobrizo, tiziano, castaño claro rojizo. La luz lo vuelve rubio; la sombra, rojizo. El color del fuego también es cambiante, varía en función del combustible que consume. El cloruro de sodio colorea las llamas de anaranjado; el sulfato de cobre, de verde; el cloruro de litio, de rosa; el cloruro de cobre hace la llama azul; el cloruro de estroncio la hace roja; el sulfato de magnesio, blanca y el cloruro de potasio, púrpura.

 

5.

La flama permanece en calma. Soplo para modificar mi destino. La flama recibe mi aliento, danza de la forma en que lo hacen las velas mágicas que decoran los pasteles de cumpleaños cuando vuelven a arder después de haber sido apagadas por un soplido: se aleja, late, titila, centella, cambia de intensidad, viene, va. En pocos segundos la flama regresa a su punto de equilibrio. Flama inapagable. Flama que permanece encendida a los pies de los monumentos que conmemoran a las víctimas de guerra, flama sagrada de Vesta, flama eterna del templo de Apolo en Delfos, flama Ahura Mazdā. Pienso en el primer homínido que cogió una rama encendida, la protegió de lluvia y viento, prendió con ella otras ramas para que no se apagara nunca el fuego porque no sabía cómo volver a encenderlo. ¿Cómo aprendió el hombre a dominar el fuego? El control del fuego es una tecnología sofisticada; aparte del hombre, no se conoce ningún otro organismo en la Tierra que lo haga. Hace dos millones de años el Homo erectus tenía el cerebro del tamaño de un puño, es decir, de la mitad del tamaño del cerebro humano actual; con tan poca capacidad cerebral es poco probable que él o sus antecesores desarrollaran la habilidad de controlar o producir fuego. Esto da pie a la siguiente paradoja. La comida cocida proveyó a los homínidos las calorías extras necesarias para que se les desarrollara el cerebro, pero ¿cómo tuvieron la capacidad de cocinarla si para ello su cerebro debió haberse desarrollado antes? Para resolver esta paradoja, Michael Medler, geógrafo de la Universidad de Washington del Oeste, superpuso un mapa de los lugares en donde han sido encontrados los restos fósiles más antiguos de Homo sapiens y sus antecesores con un mapa geológico de la época en que fueron datados. Medler se dió cuenta que la mayor parte fueron encontrados en el Gran Valle del Rift, una singularidad geográfica que divide la placa continental africana en dos, en la que, durante el tiempo anterior a la aparición del Homo sapiens, vastos flujos de lava manaron y fluyeron a lo largo del territorio durante cientos o miles de años. Con base en estos datos, Medler infirió que los antecesores del Homo sapiens se establecieron cerca de los flujos de lava, usaron el fuego sin controlarlo, calentaron sus noches y cocinaron sus alimentos in situ hasta que su cerebro se desarrolló. El Homo no controló al fuego, fue el fuego quien lo controló a él; lo atrajo, le dió calor, lo alimentó, lo hizo evolucionar al grado que aprendió a transportarlo y producirlo. Dios fuego que desarrolló una tecnología, el hombre, para expandirse y habitar el mundo entero.

 

6.

La flama, observa la flama. Concéntrate en ella. Trātaka, meditación que consiste en fijar la mirada en la flama de una vela. Antes de empezar la meditación hay que calentar los músculos de los ojos.

 

Parpadea.

Mira hacia arriba, mantén la mirada unos segundos.

Dirige la mirada en vertical hacia abajo, mantén la mirada unos segundos.

Regresa la mirada en vertical hacia arriba, mantén la mirada.

Dirige, una vez más, la mirada en vertical hacia abajo, mantén la mirada.

Arriba, mantén la mirada.

Abajo, mantén la mirada.

Parpadea.

 

Mira hacia la derecha, mantén la mirada unos segundos.

Dirige la mirada en horizontal hacia la izquierda, mantén la mirada.

Derecha, mantén la mirada.

Izquierda, mantén la mirada.

Derecha, mantén la mirada.

Izquierda, mantén la mirada.

Parpadea.

 

Mira hacia arriba y a la derecha, mantén la mirada unos segundos.

Dirige en diagonal la mirada hacia abajo y a la izquierda, mantén la mirada.

Diagonal arriba derecha, mantén la mirada.

Diagonal abajo izquierda, mantén la mirada.

Diagonal arriba derecha, mantén la mirada.

Diagonal abajo izquierda, mantén la mirada.

Parpadea.

Ahora en sentido contrario.

Mira hacia arriba y a la izquierda, mantén la mirada unos segundos.

Dirige en diagonal la mirada hacia abajo y a la derecha, mantén la mirada.

Diagonal arriba izquierda, mantén la mirada.

Diagonal abajo derecha, mantén la mirada.

Diagonal arriba izquierda, mantén la mirada.

Diagonal abajo derecha, mantén la mirada.

Parpadea.

 

Mueve en círculo la mirada en sentido de las manecillas del reloj.

Intenta que el movimiento sea lo más amplio y lento posible.

Da una, dos, tres vueltas.

Parpadea.

Ahora en sentido contrario.

Da una, dos, tres vueltas.

Parpadea.

 

Haz movimientos en forma de ocho.

Sube la mirada por el lado derecho, bájala por el izquierdo.

Repite el movimiento dos veces más.

Parpadea.

Ahora en sentido contrario.

Sube la mirada por el lado izquierdo, bájala por el derecho.

Repite el movimiento dos veces más.

Parpadea.

 

Observa la flama. Coloca el pulgar de la mano izquierda en vertical entre tus ojos y la vela, de modo que al mirarlo parezca que la flama sale de él. Enfoca tu pulgar, mantén el foco unos segundos, ahora enfoca la llama de la vela, mantén el foco unos segundos.

Foco en el pulgar, manténlo.

Foco en la vela, manténlo.

Foco en el pulgar, manténlo.

Foco en la vela, manténlo.

Parpadea.

 

Enfoca flama y pulgar en simultaneidad, mantén el foco.

Parpadea.

Enfoca flama y pulgar en simultaneidad, mantén el foco.

Parpadea.

Enfoca flama y pulgar en simultaneidad, mantén el foco.

Parpadea.

 

Baja tu mano. 

 

Observa la flama.